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EL COMIENZO EN MORELIA

UNA PRIMICIA

En octubre del 2007, la señora rectora de nuestra querida Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo tiene a bien designarme como responsable del programa “PERAJ-Adopta un amig@” un programa dirigido a la niñez y la juventud universitaria. Después de una larga plática donde se comenta de cómo surge la idea en ANUIES, del apoyo de la SEP con becas PRONABES y de la dirección de la Asociación de Amigos del Instituto DEL Instituto Weizmann de Ciencias, A.C., y fundamentalmente de los principios que deberían regir el programa en la Universidad Michoacana, aceptamos el reto y comenzamos la actividad.

Desde esos días se designa como sede del programa “La casita de la ciencia”, espacio universitario que se ubica en la calle Finlandia No. 286, Fracc. Valle Quieto, al sur de la Ciudad Universitaria.

Para esas fechas se nos comunica de una reunión de planeación en la ciudad de México, a la cual acudimos en nuestro papel de responsables del proyecto, ahí se informa de la inmediatez del programa, es urgente el inicio, las fechas: a partir de enero y hasta junio del 2008 el programa será “piloto” a nivel nacional, y somos doce instituciones de educación superior convocadas de todo el país, la Universidad Michoacana es reconocida por su labor en las actividades de divulgación de la ciencia y por su trabajo en la vinculación, razones que nos hacen ser parte de este grupo inicial. Sin embargo, los tiempos están muy limitados, tenemos que convocar escuelas primarias, invitar a los niños y niñas, participar a los profesores y padres de familia, así como captar a un grupo inicial de 50 estudiantes universitarios que reúnan varios requisitos; primero deberán ser pasantes, alumnos regulares y además de estar capacitados para trabajar con niñ@s.

Es noviembre, el trabajo comienza, y emitimos una convocatoria dirigida a todos los estudiantes de la Universidad Michoacana, todos son bienvenidos… a la vez, comenzamos a visitar escuelas primarias cercanas a la Ciudad Universitaria, es muy importante que los directores sepan bien de que se trata la actividad, de ahí otras platicas ahora a los padres de familia y profesores de los grupos invitados. Hay respuestas muy favorables, de inmediato las escuelas “Madero y Pino Suárez” y “Esther Tapia” se integran a la idea, tenemos charlas y captamos a 46 niñ@s, 25 de una y 21 de la otra, los niñ@s aceptan entusiasmados su participación, una primera parte del proyecto está cubierta. En la otra parte, nuestros estudiantes deberán ser evaluados, y este trabajo se realiza de manera entusiasta por parte de profesores y estudiantes de la Facultad de Psicología, llegan hasta un poco más de 100 solicitudes, y se realizan entrevistas personalizadas y otras pruebas psicológicas, de estos sólo se pueden aceptar a 50, el resto de los participantes deberán esperar al otro ciclo o de plano no podrán trabajar en este programa porque su perfil no es para el trabajo con niñ@s, están aptos para otras acciones. Ya estamos hablando de diciembre de 2007, para enero debíamos comenzar…

EL PROCESO

En enero de 2008, comenzamos con otras acciones, la primera de ellas fue capacitar a los pasantes universitarios para que todos contásemos con una base semejante y tuviéramos herramientas de trabajo, un curso de inducción. Este curso fue impartido por un grupo de estudiantes de psicología y una asesora, y como era el primero, el concepto básico que manejamos fue el de la tutoría clásica, esto hizo que el comienzo fuera un poco confuso para los tutores del programa, es decir los estudiantes universitarios que fungirían por vez primera como tutores. No hay que olvidar que el concepto básico del PERAJ es que es un proceso de tutoría individualizada, y que se da entre un joven y un niño. De ahí la importancia de contar con elementos semejantes de apoyo para los jóvenes ya que su propia formación académica es diversa, tenemos desde estudiantes de psicología hasta estudiantes de físico-matemáticas.

A la vez, a los “amig@s” también se les comienza a efectuar una evaluación psicológica, otra académica y se complementa información general con familiares y profesores. Este proceso es apoyado con la información que se nos dio en el taller de capacitación del año 2007. Y es el resultado de las experiencias de la UNAM, allá habían desarrollado instrumentos de evaluación (ANEXO 2) que aplicamos con éxito aquí, y que nos permitieron conocer de una manera mucho más profunda a los niños que estábamos recibiendo.

El siguiente paso, fue el de empatar parejas de Tutor y Amig@, y éste lo dimos en días posteriores, para ello la información obtenida a partir de las pruebas de los tutores y los amig@s fue fundamental, de inmediato se dio empatía entre las parejas establecidas, de las 46 parejas definidas sólo dos solicitaron cambios que se efectuaron.

Teníamos los elementos del programa en acción, los tutores y los amigos, las parejas establecidas y comenzamos con el trabajo de integración y el propio desarrollo del programa. Esta actividad la mencionamos en otro apartado, ya que hemos desarrollado infinidad de acciones en cada uno de los ciclos desarrollados y creemos que es mejor mencionarlos aparte, porque si no fuese así sonaría repetitivo.

De este comenzó sólo resta comentar que como todo, el inicio es complicado, era la primera vez y nadie teníamos experiencia al respecto, de ahí que surgió un acercamiento importante con la Facultad de Psicología, específicamente con la Psic. Dámaris Díaz Barajas y sus estudiantes, particularmente con las pasantes Laura Olivia Amador Zavala y Ana Martha Hernández Malagón, que terminarían como las primeras becadas por la Universidad para el programa y serían uno de los principales pilares en este edificio que estaba en construcción. De aquí se desarrollo un proyecto de investigación que fue financiado por la Coordinación de la Investigación Científica, denominado “Peraj, adopta un amigo”, y esto nos colocó como la primera institución de México en desarrollar un trabajo de investigación con el PERAJ.

Es de mencionar que nuestra institución es la única, hasta hoy, que maneja el programa PERAJ como una actividad independiente del Servicio Social, y esto nos da la opción de desarrollo autónomo, teniendo como consecuencia la posibilidad de crear posibilidades, no sólo para investigaciones originales de profesores universitarios, sino también el desarrollo de tesis de licenciatura, que mencionaré más adelante.